Sobre Nosotras

Con la Facilitación Visual como recurso didáctico logramos que el aprender sea deseable y el enseñar sea innovador

 

Somos Mariela y Gabriela.

Trabajamos mucho tiempo juntas en Equipos de Orientación Escolar como Psicopedagoga y Psicóloga respectivamente, en diversas escuelas. Un trabajo hermoso y lleno de desafíos. Pero que siempre nos enfrenta con los mismos problemas.

Con el tiempo vimos que el mecanismo se repite una y otra vez: los alumnos muestran dificultades de aprendizaje o de conducta y nos convocan para intervenir. Pero al ser acciones por fuera del aula, los resultados no son tan visibles o se dan muy a largo plazo.

 

Los problemas del aula hay que resolverlos en el aula

Esta fue nuestra conclusión cuando entendimos que todos los problemas que se dan en una clase pueden resumirse en dos principales:

  • La falta de Atención
  • La Dificultad en la Comprensión Lectora

Desde la orientación “PSI” hemos colaborado con buenos resultados en diversas situaciones familiares, personales, conflictos grupales, y mucho más… Pero ¿lo veía reflejado el docente en su clase?

Como docentes también, podíamos ponernos en los zapatos de los colegas a los que asesorábamos. Entendíamos que opinar desde afuera del aula no es lo mismo.

 

Facilitación Visual como recurso didáctico

En medio de todos estos cuestionamientos apareció la Facilitación Visual. Conocimos cómo se usaba este recurso en el ámbito empresarial. Vimos los excelentes resultados que ofrecía en capacitaciones, charlas y conferencias.

Entusiasmadas nos capacitamos, pensando en las posibilidades que esta técnica podía ofrecer a la escuela. Pero el aula es muy distinta a la empresa, lo que sucede en el aula no es igual a ninguna otra cosa, es único.

Ahí fue cuando decidimos crear Dicho a Mano. Un proyecto que pretende adaptar los fabulosos beneficios del Pensamiento Visual a las características propias de una clase. Para convertirlo en un nuevo recurso didáctico.

Sentimos que es nuestro aporte a mejorar la educación cada día, con propuestas diferentes ajustadas al mundo actual.

avatar dicho a mano

 

Mariela

Tengo que empezar diciendo que no soy dibujante. Y si me preguntabas hace unos años te decía “yo no sé dibujar” como la mayoría de los adultos cuerdos.

Me considero hábil con las manos. Los hágalo usted mismo me salen bien y me encantan! Pero solo eso.

Un hecho fortuito me inició en el dibujo. Durante la internación de un familiar muy cercano en neurocirugía, las horas se hicieron días y los días semanas. ¡Había que hacer algo!

Comencé a dibujar en cualquier papelito con una birome o los marcadores de mis hijos. Primero con los garabatos descubrí que son capaces de dar muchas satisfacciones. Luego los mandalas que me maravillaban porque los veía como estallidos de color.

Y recién cuando termine el primer block de 100 hojas, descubrí que dibujar era como jugar. Fue abrir la puerta hacia un mundo nuevo, bello y profundo.

Todo momento libre y no tanto, es propicio para dibujar. Pero algo tan placentero tenía que poder ser útil también, y así fue como llegó a mí la Facilitación Visual. Descubrí fascinada que ¡lo nuevo era dibujar ideas!

La Facilitación Visual me dio la capacidad de articular una actividad sumamente placentera con mi profesión, el juego con el trabajo. Y me animé a pensar por primera vez que dibujar podía ser un trabajo también.

Entonces, con la llegada de la década de la creatividad, los 40!, puse manos a la obra con mi amiga y aquí estamos.

 

 

Gabriela

Siempre me gustó el diseño. Mientras estudiaba en la universidad, colaboraba en una imprenta familiar donde aprendí sobre Diseño Gráfico.

Siempre sentí que no soy lo suficientemente creativa para dedicarme al diseño profesionalmente.

Sé que soy muy creativa cuando se trata de lo humanístico. Pero para el dibujo siempre sentí “el peso de la hoja en blanco”.

También me gustan las manualidades, pero son actividades que me enganchan por momentos y luego me aburro. Nunca estudié dibujo, ni arte, porque entendía que no era mi vocación.

Otra de mis pasiones es la docencia. Amo enseñar sobre lo que sé. Y los años me han mostrado que cada grupo de alumnos es diferente y que si quiero que todos comprendan me tengo que esforzar para buscar la mejor manera de explicar.

En mi búsqueda por mejorar mis clases me topé con la Facilitación Visual, y tímidamente empecé a usarla para mis explicaciones de Psicología en la Universidad.

Pero el descubrimiento se completó cuando un alumno me pidió que vuelva a explicar un concepto. Les hice un dibujo en el pizarrón. Ahí mismo todos exclamaron “¡aaaaah, ahora lo entiendo!!”. A partir de ese día supe que se terminarían las largas y aburridas explicaciones orales.

Pensar mis clases visualmente integra lo que soy, y dibujar en ellas logró amigar a la diseñadora sin creatividad que siempre fui con la Psicóloga Docente que amo ser.

No es casual que llegó en un momento vital de síntesis e integración, con los 40 y la maternidad. Y nada mejor que potenciar ideas entre amigas.

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